Historia de O impactó a los lectores de todo el mundo con una historia de amor sadomasoquista, escrita en un estilo "demasiado directo, demasiado frío, para ser de una mujer". Carmela Ciuraru examina la vida de la autora de O.No muchos autores pueden presumir de haber escrito un best-seller pornográfico, ni mucho menos que sea considerado un clásico erótico, pero Pauline Réage pudo. Eso hizo Dominique Aury. No: Anne Desclos.
Las tres fueron la misma mujer, pero durante años el verdadero nombre detrás de la novela incendiaria fue uno de los secretos mejor guardados en el mundo literario. Cuarenta años después de la publicación de la novela francesa Histoire de O, la verdad se hizo finalmente pública. Incluso entonces, algunos todavía lo consideraban el libro más impactante jamás escrito. Cuando fue publicado, su pretendida autora era Pauline Réage, que se creía que era un seudónimo. Aunque chocante por las escenas tan gráficas de sadomasoquismo, la novela fue admirada por su estilo reservado, literario e incluso austero. Llegó a alcanzar el éxito en todo el mundo, vendiendo millones de copias, y nunca ha dejado de ser impreso. No se trataba de un panfleto barato. No había nada torpe, descuidado, o crudo al respecto. Histoire de O fue galardonada con el distinguido Premio des Deux Magots, fue adaptada para el cine, y ha sido traducida a más de veinte idiomas.
Desclos (o, mejor dicho, Aury, como se dio a conocer a sus treinta y pocos años) estaba obsesionada con su amante casado, Jean Paulhan. Ella escribió el libro para tentarlo, le reclamaba, y le mantenía y escribía exclusivamente para él. Fue su última carta de amor.
Látigos y cadenas y máscaras! Oh, dios mío. Cuando Histoire de O apareció en Francia en el verano de 1954, fue tan escandalosa que las autoridades de la censura y contra la obscenidad se dedicaron a perseguir al misterioso autor. Incluso a mediados del siglo XX, en un país europeo decididamente menos mojigato que los Estados Unidos, el libro cayó como un meteoro. Que su autor había usado un seudónimo, evidentemente, provocó rumores interminables en la sociedad parisina. Las especulaciones sobre la identidad del autor se convirtió en un deporte favorito entre los literatos: ¿era un autor prominente, oscuro, masculino, femenino, pervertido, loco? Algunos argumentaron que la voz del autor era demasiado directa, demasiado fría como para ser de una mujer, mientras que otros insistieron en que ningún hombre podría haber ofrecido una exploración tan sutil de la psique de una mujer. Una cosa era segura: la persona que escribió esta novela no tenía ninguna vergüenza.
Historia de O, título con el que se publica en español, es el relato de una fotógrafa de moda francesa, conocida como O, que desciende hacia la degradación, la tortura, la humillación, la violencia y la esclavitud, todo ello en nombre de la devoción que siente hacia su amante, René. En el transcurso de la novela, con los ojos vendados, es encadenada, azotada, perforada, marcada y mucho más. A medida que la historia se desarrolla, O es una figura pasiva que hace precisamente lo que le dicen:
Un día, su amante lleva a O por un paseo a una zona de la ciudad donde nunca suelen ir, al Parque Montsouris, en el Parque Monceau. Después de haber dado un paseo por el parque y haber estado sentados juntos en el césped, se dan cuenta que en una esquina del parque, en una intersección donde nunca hay taxis, hay un coche que en la distancia se asemeja a uno.
"Entra", dice él.
Y ella enra.
La novela es como una versión erótica de esos cuentos de la infancia en la que un personaje da pasos accidentalmente hacia una realidad alternativa y se introduce en un estado alucinatorio. (Paulhan, en una ocasión insistió en que "los cuentos de hadas son las novelas eróticas para los niños.") Piensa en Alice cuando cae por la madriguera del conejo, o en el armario mágico en el que cae Narnia. Así fue la Historia de O, aunque con una visión mucho más oscura. Allá por la página once de la novela, O ha sido abandonada por su amante en un castillo de las afueras de París. Sola, bajo una luz tenue, en silencio y siguiendo las instrucciones sin ofrecer resistencia. Se desnuda y es vestida con un collar y una pulseras cerradas y una larga capa roja. Con los ojos vendados, ella grita cuando un extraño la penetró por los dos lugares a la vez. Así comienza su odisea como esclava sexual junto a otras mujeres que salen junto a ella para uso de todos los hombres en su mayoría anónimos que van apareciendo en la novela. "O creyó reconocer la voz de uno de aquellos hombres", escribe Reage, era "uno de los que la habían obligado la noche anterior, el mismo hombre que había pedido que su trasero fuera más fácilmente accesible". Dispuesto a hacer cualquier cosa con cualquier persona, revela un anhelo existencial para su liberación. Aury afirmó en una ocasión que "O buscaba su liberación, al impulso de su cuerpo mortal, como dice Shakespeare".
Como aconsejan casi todos los libros de autoayuda, abrirse a lo desconocido puede hacer sentir muy bien. Puede ayudar a transformarse. Pero, por otra parte, también puede ser una locura.Un artículo de Carmela Ciuraru, miembro del Círculo Nacional de Crítica Literaria, colaboradora de Los Angeles Times, San Francisco Chronicle, Boston Globe, The Wall Street Journal, Bookforum y otras publicaciones. Fuente






































2 comentarios:
Interesante, gracias por compartirlo. De igual manera es también muy interesante tu blog el que visitaré con mucha frecuencia.
Un abrazo.
Mi paseo obligado para deleitarme con sus escritos!`
Nadando los mares le dejo mis saludos azules en su Mazmorra...
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